En este relato cuento mi primer encuentro en relación con Vlad Tepes:
-Que bonita es la ciudad, ¿no crees?- dijo Doro
-¿Qué tal si vamos al centro?- dije yo
-Me parece perfecto-
Una vez llegamos allí divisamos una inmensa copa de oro. Cuando nos disponíamos a cogerla una gentil aldeana nos dijo que nos acercáramos, ya que era del mismísimo Vlad Tepes.
Nosotros desconocíamos ese nombre y sin hacer caso nos acercamos:
-No cojas esa copa, no has oído a la aldeana- le aconsejé
-Tú sabes lo que puede valer, me la llevo- contestó él
Decidimos pasar la noche allí, ya que estaba anocheciendo.
Cuando desperté Doro no estaba, pensé que había ido a dar una vuelta.
Cuando fui a la plaza, la copa se volvía a encontrar ahí y un hombre muerto por lo que parecía una tortura estaba a su lado.
-¿Qué ha pasado?- pregunté
-Vlad ha empalado a un visitante que se atrevió a robar la copa- respondió un anciano
Cuando me acerqué, era él, era Doro, Vlad lo había matado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario